La manufactura más antigua del mundo eligió el Club Prim de Madrid para mostrar su nueva colección, con el reloj femenino como protagonista absoluto de una temporada marcada por la fusión de mecánica y alta joyería.
El pasado 1 de julio, Blancpain presentó en el Club Prim 5 de Madrid su nueva colección de temporada, con el Ladybird Colors Phases de Lune como pieza central. Se trata de la primera vez que la línea Ladybird Colors incorpora una indicación de fase lunar, un detalle que añade una capa de romanticismo mecánico a una colección tradicionalmente centrada en el color y la joyería. La caja, de 34,9 mm, está fabricada en oro rojo de 18 quilates y engastada con 2,22 quilates de diamantes que recorren la esfera, las asas, la hebilla y la corona, rematada esta última con un diamante talla rosa.
La esfera de nácar texturizado alberga, además de la fase lunar, un pequeño segundero, y descansa sobre el calibre automático 1163L, un movimiento de manufactura con 100 horas de reserva de marcha visible a través de un fondo de caja de cristal de zafiro. El conjunto se completa con una correa de piel de aligátor en color púrpura real y una hebilla de ardillón, una combinación cromática pensada para reforzar el carácter sofisticado y marcadamente femenino de la pieza.
La firma, fundada en 1735 y considerada la manufactura relojera más antigua del mundo en funcionamiento continuo, tiene un vínculo histórico particular con la relojería femenina: fue pionera al presentar el primer reloj automático de pulsera pensado específicamente para mujer, y en 1956 lanzó el modelo Ladybird original, equipado en su momento con el movimiento redondo más pequeño jamás fabricado. Casi setenta años después, la colección Ladybird Colors continúa esa filosofía de no limitarse a adaptar relojes masculinos a un tamaño menor, sino de desarrollar piezas concebidas desde cero para las expectativas estéticas y técnicas de la clienta contemporánea.
La presentación en la capital española se enmarca dentro de un espacio efímero que la firma barcelonesa organizadora del evento mantendrá abierto hasta finales de septiembre, reuniendo una selección de sus colecciones de primavera-verano de 2026 y temporadas anteriores en un entorno donde la cerámica, la madera, el mármol y las fibras naturales conforman una ambientación serena. Un formato que confirma cómo las grandes manufacturas suizas utilizan cada vez más los espacios de moda y estilo de vida, y no solo sus boutiques tradicionales, para presentar sus piezas de alta relojería femenina.