El Récital 31, inspirado en la fascinación de Pascal Raffy por la mecánica celeste, combina un nuevo motivo decorativo de 15 horas de grabado a mano con un sistema pensado para que ajustar la complicación más temida de la Alta Relojería deje de ser un rie
El calendario perpetuo es, según el consenso general de la industria, una de las complicaciones más admiradas y a la vez más temidas de toda la Alta Relojería: su capacidad de compensar automáticamente las irregularidades del calendario civil —meses de 30 o 31 días, febrero, los años bisiestos— exige un mecanismo de una complejidad considerable, que en la mayoría de los casos resulta poco intuitivo de manejar para el propietario. El inconveniente más habitual con el que se topan los coleccionistas al ajustar uno de estos relojes es la confusión entre los distintos correctores, cuya función no siempre resulta evidente a simple vista y cuyo uso incorrecto puede llegar a dañar el mecanismo. BOVET ha resuelto este problema del modo más directo posible en su nuevo Récital 31: grabando e identificando claramente, sobre la propia caja, cada uno de los pulsadores correspondientes a la fecha, el día, el mes y la fase lunar, de modo que el reloj pueda ajustarse con total certeza y sin riesgo de confundir una indicación con otra.
Alojado en la característica caja Dimier de la manufactura, de 44 mm de diámetro y 13,3 mm de grosor, disponible tanto en titanio grado 5 como en oro rojo de 18 quilates, el Récital 31 se presenta bajo un cristal de zafiro abombado que permite que la luz recorra constantemente las distintas superficies de la esfera, aportando al conjunto una apariencia especialmente dinámica pese a su hermeticidad de solo 30 metros, propia de una pieza concebida ante todo para el placer de su lectura. Para esta referencia, y para su hermana el Récital 32, la manufactura ha creado un nuevo motivo decorativo bautizado étoiles carrées ("estrellas cuadradas"), cuyo proceso de grabado a mano requiere, según BOVET, más de 15 horas de trabajo artesanal por pieza.
El diseño del Récital 31 bebe directamente de la fascinación personal de Pascal Raffy, propietario de la manufactura, por la mecánica celeste, una obsesión que ya había dado forma a piezas anteriores de la casa como el Récital 22 Grand Récital, ganador de la Aiguille d'Or del GPHG en 2018, o el Récital 20 Astérium. Frente al carácter marcadamente teatral de esas grandes complicaciones astronómicas, el Récital 31 resulta deliberadamente más concentrado y accesible: disponible en tres colores —azul, rojo y negro—, la pieza demuestra que, incluso dentro del terreno más cerebral de la relojería de manufactura, es posible inyectar una dosis considerable de sentido común sin renunciar a la sofisticación mecánica que define a toda gran complicación.