Por Admin · 10 de July de 2026 · 3 min de lectura · 1 lecturas
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Breguet celebra los 225 años del tourbillon con un cuarteto que recupera el mítico Ref. 3350

La manufactura presenta cuatro tourbillons —encabezados por un compacto Classique de 35 mm— para conmemorar la patente que Abraham-Louis Breguet obtuvo el 26 de junio de 1801.

Reloj de vestir de platino con tourbillon visible a las seis en punto y esfera guilloché sobre terciopelo oscuro
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Doscientos veinticinco años de una idea que cambió la relojería

El 26 de junio de 1801 —7 de Mesidor del Año IX según el calendario republicano francés entonces vigente— Abraham-Louis Breguet obtuvo la patente de su invención más célebre: el tourbillon, un regulador que aloja el escape y el volante en una jaula giratoria para contrarrestar el efecto de la gravedad sobre la marcha del reloj. Exactamente 225 años después, la manufactura ha desvelado un cuarteto de tourbillons que reconecta el presente con uno de los orígenes más fascinantes de la horología.

El renacimiento llega bajo la dirección del consejero delegado Gregory Kissling, que ha revitalizado la gama desde su llegada. Los cuatro modelos se apoyan en referencias existentes, pero, irónicamente, el más asequible es también el más novedoso.

El regreso del compacto Classique

El Classique Tourbillon 7357 es el gran protagonista. Con un diámetro de solo 35 mm y menos de 9,2 mm de grosor, recupera las proporciones románticas del histórico Ref. 3350 de 1989 —el primer tourbillon de pulsera de la Breguet moderna—, pero con caja y esfera nuevas. Su calibre 187B, de cuerda manual y 60 horas de reserva de marcha, desciende del célebre movimiento 558 y luce una esfera de oro Breguet con guilloché Clous de Paris al centro y motivo de grano de cebada en el borde. Se ofrece en platino (203.300 dólares) o en oro Breguet (184.800 dólares) e ingresa en la colección permanente.

Tres ediciones limitadas de gran técnica

El resto son variaciones limitadas de modelos existentes. El Classique Tourbillon Sidéral 7255 estrena caja de platino y esfera de aventurina esmaltada negra con un tourbillon volante «misterioso» cuyos engranajes parecen flotar; limitado a 50 piezas. El Tradition Tourbillon 7047, en platino, apuesta por una audaz paleta azul Bleu de France y su transmisión de fusée y cadena, con una tirada de apenas 25 ejemplares. Y el Marine Tourbillon Équation Marchante 5887, el mayor del grupo con 43,9 mm, combina ecuación de tiempo y calendario perpetuo bajo una esfera de esmalte Grand Feu que reproduce el cielo de París la noche de la patente.

Una legitimidad histórica intransferible

Aunque el principio del tourbillon ha sido adoptado por casi toda la industria, solo la manufactura posee su legitimidad histórica, respaldada por la patente de 1801. Durante su vida, Breguet fabricó apenas 35 tourbillons, de los que sobreviven menos de diez. Para el coleccionista europeo, el cuarteto ofrece una lectura clara: precios competitivos frente a rivales de nivel equivalente y una calidad de acabado que sitúa incluso al modelo de acceso más cerca de la alta relojería que de la simple conmemoración.