De la Tank à Guichets de Ryan Coogler a la diminuta Tank Louis Mini de Paul Mescal, la 98.ª edición de los premios de la Academia confirmó que la elegancia discreta vuelve a imponerse frente al reloj deportivo de gran tamaño.
La alfombra roja de los Oscars 2026 ofreció una de las muestras de relojería más variadas de los últimos años, con prácticamente todas las manufacturas relevantes teniendo su momento: Cartier, Omega, Hublot, Rolex, Blancpain, Chopard, Bulgari, Piaget, Vacheron Constantin, Urban Jürgensen y Chanel desfilaron por las muñecas de nominados y presentadores. Pero fue Cartier quien acaparó la conversación. El director Ryan Coogler eligió la edición limitada en platino de la Tank à Guichets, con su característica ventana de horas saltantes y su ausencia de esfera tradicional, valorada en 55.000 dólares. El empresario Kevin O'Leary, por su parte, combinó dos relojes en la misma muñeca: un Cartier Crash Skeleton en platino, referencia W7200001, y un Rolex Daytona fuera de catálogo en oro blanco con rubíes engastados en el bisel.
Frente a las piezas más llamativas, el actor Paul Mescal —presentador de la gala y nominado a Mejor Película por "Hamnet"— optó por la contención absoluta con una Tank Louis Cartier en formato Mini, de apenas 24 por 16,5 mm, en oro amarillo de 18 quilates, agujas de acero azulado y correa de piel de aligátor negra, con movimiento de cuarzo. El Tank, uno de los relojes de vestir más influyentes de la historia de la relojería, nació en 1917 cuando Louis Cartier se inspiró en la vista aérea de los tanques Renault sobre el campo de batalla de la Primera Guerra Mundial, dando origen a una de las historias de diseño más duraderas de la industria.
El actor Michael B. Jordan reforzó su gusto por las piezas vintage con un Piaget Tank de referencia 9297 de los años setenta, con esfera semiengastada en diamantes, mientras que analistas del sector como la revista Esquire han subrayado que en esta edición prácticamente todos los hombres mejor vestidos de la gala llevaban un reloj de vestir clásico, una tendencia que ya venía consolidándose en la última temporada con figuras como Harry Styles luciendo distintas versiones del Tank. La fotografía conjunta de la gala confirma así, muñeca a muñeca, lo que ya apuntaban las pasarelas y los salones relojeros de 2026: la elegancia contenida vuelve a imponerse sobre el reloj deportivo de grandes dimensiones.