Pese a llegar acompañado de cientos de documentos originales de rodaje y de un testimonio notarial del propio encargado de atrezo de la película, el reloj no logró batir ningún récord en la subasta de Sotheby's en Nueva York.
Lanzado en 1969, el Heuer Monaco fue uno de los primeros cronógrafos automáticos disponibles comercialmente y el primero en adoptar una caja completamente cuadrada y hermética, propulsado por el entonces revolucionario calibre 11. Pese a su audacia técnica, el reloj no fue un éxito comercial en el momento de su lanzamiento. Su destino cambió por completo dos años después, cuando el actor Steve McQueen lo lució en la película de carreras "Le Mans" (1971), un papel que terminaría por convertir a este diseño en uno de los iconos absolutos de la cultura pop relojera del siglo XX, muy por encima de lo que jamás logró su propio desempeño comercial original.
De los siete ejemplares con esfera azul que el taller de Heuer envió al rodaje de la película, tres fueron adquiridos por el jefe de atrezo de la producción, Don Nunley, al finalizar el rodaje a finales de 1970. Nunley vendió dos de ellos con los años —uno de los cuales se exhibe hoy de forma permanente en el Museo TAG Heuer en Suiza— y conservó el tercero, considerado por el propio Nunley, en un testimonio notarial, como el Monaco que McQueen llevó con mayor frecuencia durante todo el rodaje.
Ese ejemplar, referencia Heuer 1133B con caja de acero inoxidable, fondo sólido y esfera azul, salió a subasta por primera vez en su historia el pasado 15 de junio en la venta Important Watches de Sotheby's en Nueva York, acompañado de un extraordinario archivo de unos 400 documentos originales y más de 200 fotografías inéditas del rodaje, incluida correspondencia entre el propio Jack Heuer, entonces director de la casa relojera, y Don Nunley. Antes de la subasta, la pieza se exhibió durante varias semanas en el Grimaldi Forum de Mónaco, coincidiendo con el Grand Prix de Mónaco Historique, lo que reforzó las expectativas de que el reloj pudiera alcanzar cifras históricas de siete dígitos, apoyadas en el precedente de otro Monaco vinculado a "Le Mans" que había alcanzado 1,44 millones de dólares en una venta anterior.
Pese a toda esa expectación, el reloj finalmente se adjudicó por 640.000 dólares, quedando por debajo del rango de estimación de entre 500.000 y un millón de dólares que había fijado la casa de subastas, y sin llegar a acercarse a la barrera del millón que muchos especialistas del sector daban por probable. El resultado confirma una lección recurrente del mercado de relojes vintage con procedencia: incluso la documentación más sólida y la conexión más directa con un icono de la cultura pop no garantizan, por sí solas, un resultado récord en la sala de subastas.