El nuevo calibre TH80-00 con oscilador de carbono y el proyecto Atelier des Établisseurs marcan dos caminos distintos hacia la innovación técnica
La edición 2026 de Watches and Wonders Geneva ha reunido a más de sesenta y cinco marcas expositoras y cerca de sesenta mil visitantes, consolidándose como el gran laboratorio donde la industria relojera suiza decide hacia dónde evoluciona su savoir-faire técnico, según recoge la revista Noir. Entre la avalancha de novedades, dos propuestas han destacado especialmente por su enfoque en la innovación de manufactura: el nuevo calibre de TAG Heuer para su icónico Monaco y el proyecto artesanal de Audemars Piguet bautizado como Atelier des Établisseurs.
TAG Heuer ha presentado el Monaco Evergraph, que la marca describe como un hito técnico gracias a una nueva arquitectura mecánica construida en torno al calibre TH80-00. La gran novedad de este movimiento es la incorporación del oscilador TH-Carbonspring, un componente que sustituye a la tradicional espiral metálica por un material a base de fibra de carbono, con el objetivo de mejorar la resistencia a los golpes y la estabilidad frente a variaciones de temperatura. Junto a este lanzamiento, TAG Heuer ha reinterpretado también el Monaco Chronograph clásico, dotándolo de un diseño más ergonómico y de un nuevo calibre automático de manufactura, el TH20-11, según recoge Esquire Latinoamérica.
Audemars Piguet, por su parte, ha presentado el Atelier des Établisseurs, un proyecto que la manufactura describe como una nueva forma de creación relojera basada en la colaboración entre distintos oficios artesanales tradicionales. La propuesta se traduce en piezas fabricadas en cantidades extremadamente limitadas, con el objetivo declarado de preservar técnicas de montaje y acabado que corren el riesgo de perderse en una industria cada vez más automatizada, al tiempo que reivindica el espíritu colectivo que históricamente ha impulsado a la relojería suiza frente a la producción en serie.
Jaeger-LeCoultre ha llevado la miniaturización a un nuevo extremo con el Master Hybris Mechanica Ultra Thin Minute Repeater Tourbillon, una interpretación extrema de su saber hacer en alta complicación alojada en una caja de oro rosa de dieciocho quilates de solo 8,25 milímetros de grosor. El movimiento se revela completamente a través de un cristal de zafiro, con una estética minimalista que enmarca el calibre como si flotara en el interior de la caja, una proeza técnica que sitúa a la manufactura del valle de Joux entre las referencias del ultrafino contemporáneo.
Todas estas novedades técnicas llegan en un momento en el que la propia industria relojera debate abiertamente sobre el futuro de la "mística" del sello suizo. Según un informe de mercado citado por el foro especializado Relojes Especiales, esta mística, aunque todavía poderosa, se ve erosionada por la falta de transparencia en algunas cadenas de suministro y por la competencia técnica cada vez más feroz de fabricantes japoneses y chinos, con avances como el sistema Spring Drive de Grand Seiko, que combina un muelle real mecánico con un regulador electrónico de altísima precisión.
El informe concluye que una nueva generación de coleccionistas, más informada y técnica que las anteriores, está empezando a valorar la excelencia relojera allí donde se encuentre, más allá de la etiqueta de origen, lo que obliga a las manufacturas suizas a sostener su liderazgo con innovación real y no solo con narrativa histórica.