Por Admin · 06 de July de 2026 · 3 min de lectura · 1 lecturas
Manufactura & Técnica Exclusiva

Audemars Piguet resucita el sistema del «établissage» del siglo XVIII con su Atelier des Établisseurs

El nuevo taller de Le Brassus reúne a grabadores, esmaltadores y lapidarios para crear piezas únicas y preservar técnicas artesanales en peligro de desaparición.

Manos de relojero esqueletando un movimiento con una sierra fina bajo la luz de un taller
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Un regreso a los primeros principios

Audemars Piguet presentó en Watches and Wonders 2026 su iniciativa más inesperada: el Atelier des Établisseurs, menos una colección que una filosofía. El proyecto reactiva las raíces profundamente colaborativas de la relojería suiza recuperando el sistema del établissage, la organización del trabajo que definió la horología del Valle de Joux a finales del siglo XVIII, cuando una red de artesanos especializados fabricaba componentes que un «établisseur» ensamblaba después en un reloj completo.

Era, en esencia, el modelo sobre el que se fundó la propia Audemars Piguet en 1875. Bajo la dirección de la consejera delegada Ilaria Resta, la marca revisita ese espíritu como una metodología viva, sin el menor rastro de nostalgia. Operando desde el histórico Musée Atelier de Le Brassus, el proyecto reúne a grabadores, esmaltadores, lapidarios y relojeros junto a diseñadores e ingenieros para producir piezas muy limitadas, a menudo únicas.

Tres piezas que celebran el oficio

El atelier debutó con tres creaciones. La Établisseurs Galets traduce las formas naturales del Valle de Joux en un reloj de oro amarillo de 18 quilates con forma de guijarro, esfera de piedra y brazalete de eslabones irregulares. La Établisseurs Nomade explora la versatilidad: se transforma entre reloj de bolsillo, objeto de sobremesa y colgante. La Établisseurs Peacock recupera la tradición del reloj secreto, con un autómata que despliega la cabeza y las alas de un pavo real para revelar una esfera esmaltada.

Un mes de trabajo sin margen de error

La joya técnica reside en el detalle artesanal. El movimiento de la Nomade, el calibre 7501 —adaptación del 7121 de 2022—, se esqueletiza enteramente a mano con una sierra tradicional, una técnica que Audemars Piguet preserva desde la década de 1930. Según explicó a Robb Report el director de patrimonio y museo, Sébastian Vivas, esqueletar así un movimiento puede llevar hasta un mes y no deja margen de error. «Hoy, el 99,99% de los movimientos se preparan mecánicamente», señaló; «pero este es un saber hacer que queremos preservar».

Dar nombre a quienes fabrican

Cada una de las tres piezas inaugurales implica a una quincena de contribuidores clave, desde relojeros y grabadores hasta diseñadores e ingenieros. A diferencia de la relojería suiza tradicional, donde muchos de estos papeles permanecen entre bastidores, Audemars Piguet los nombra explícitamente. «En el pasado, ni siquiera los relojes se firmaban», recordó Vivas; «las personas que había detrás estaban ahí, pero eran ignoradas». El proyecto, además de fabricar objetos de deseo, busca así una función de conservación: dar espacio y tiempo a oficios raros que corren el riesgo de desaparecer por falta de demanda. Para el aficionado, es una ventana poco habitual al alma artesanal de la alta relojería.