Cerca de la mitad de las transacciones ya se realizan a través de plataformas digitales, y casi cuatro de cada diez coleccionistas prefieren comprar relojes usados por la disponibilidad de ediciones limitadas y su menor impacto ambiental.
El mercado mundial de relojes de segunda mano, valorado en unos 22.840 millones de dólares en 2024, se proyecta alcanzar los 23.710 millones en 2025 y superar los 33.160 millones de dólares en 2034, según estimaciones recientes del sector, con una tasa de crecimiento anual compuesta cercana al 3,8%. El fenómeno ya no se limita a un puñado de plataformas especializadas: en torno al 51% de todas las transacciones de relojes usados se realizan hoy a través de canales digitales, una cifra que confirma hasta qué punto la compraventa de relojería de segunda mano ha dejado de ser un nicho para convertirse en un canal de distribución plenamente consolidado dentro del ecosistema del lujo.
En Estados Unidos, uno de los mercados de reventa más maduros del mundo, más del 59% de las compras de relojes de lujo se realizan ya en línea, y la verificación digital de autenticidad influye en más del 63% de las decisiones de compra. Los compradores masculinos concentran cerca del 65% de la demanda total, mientras que los modelos deportivos vintage representan aproximadamente el 34% de todos los relojes con mayor volumen de negociación en el mercado de reventa del país, una prueba más de que la relojería con historia y procedencia documentada sigue siendo, con diferencia, la categoría más buscada por los coleccionistas de segunda mano.
El dato más revelador de las estimaciones más recientes del sector es el peso creciente de los compradores más jóvenes: en torno al 42% de los consumidores pertenecientes a la Generación Z y a los millennials están impulsando de forma directa la tendencia hacia el reloj usado, motivados tanto por criterios de sostenibilidad como por el acceso a ediciones limitadas ya descatalogadas. Más del 38% de los aficionados a la relojería de lujo aseguran preferir hoy los modelos de segunda mano precisamente por esa combinación de disponibilidad y menor impacto ambiental, mientras que un 29% de los compradores masculinos citan explícitamente el potencial de inversión como una de las razones clave para entrar en el mercado de relojes usados, consolidando una tendencia que ya no responde solo a la escasez de producto nuevo, sino a una forma de entender la relojería de lujo radicalmente distinta a la de hace apenas una década.