Por Admin · 29 de June de 2026 · 3 min de lectura · 0 lecturas
Mercado & Inversión Análisis

El mercado global de relojes de lujo alcanzará 84.770 millones de dólares en 2026 y crecerá a un ritmo del 6,14% anual hasta 2031

Asia-Pacífico controla el 41,58% del mercado y el canal online crece a mayor velocidad que las boutiques; las subastas de piezas históricas como Cartier refuerzan el reloj como activo de inversión alternativo

Sala de subasta de relojes de lujo con piezas de Rolex, Cartier y Patek Philippe, ilustrando el mercado global de 84.770 millones de dólares en 2026 y el reloj como activo de inversión
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Un mercado que no deja de crecer: las cifras de 2026

El mercado global de relojes de lujo se valoró en 79.870 millones de dólares en 2025 y se estima que alcanzará los 84.770 millones de dólares en 2026, con una proyección de 114.190 millones para 2031, lo que implica una tasa de crecimiento anual compuesto (CAGR) del 6,14% durante el período 2026-2031, según el informe de Mordor Intelligence. Estas cifras confirman la resiliencia estructural del sector, que ha resistido la incertidumbre macroeconómica global mejor que la mayoría de las categorías de bienes de consumo discrecional.

Quién compra y dónde: geografía y canales del lujo relojero

Asia-Pacífico mantiene su liderazgo como mayor mercado, representando el 41,58% de las ventas globales en 2025, con China como motor principal. El mercado masculino genera el 51,67% de los ingresos, aunque las líneas femeninas tienen la CAGR más elevada (6,72% proyectada hasta 2031), reflejando el creciente poder adquisitivo de las compradoras de lujo en Asia y Oriente Medio. Por canal, las boutiques físicas siguen dominando con el 66,84% de las ventas, pero el canal online crece a la mayor velocidad (CAGR del 7,34% proyectada), impulsado por plataformas como Chrono24 y los programas de relojes certificados de segunda mano de marcas como Rolex.

La subasta histórica de Cartier: 300 relojes, más de 15 millones de dólares

Uno de los eventos más relevantes para el mercado relojero de inversión en 2026 ha sido la subasta bautizada como «The Shapes of Cartier, The Finest Vintage Grouping Ever Assembled». Reunida durante más de 25 años por un coleccionista privado, la colección de más de 300 relojes vintage de Cartier podría superar los 15 millones de dólares, convirtiéndose en la subasta más ambiciosa dedicada jamás a la maison francesa. Piezas como el Crash original, el Baignoire y ejemplares del período experimental de Cartier Londres —con estimaciones individuales de entre 400.000 y 800.000 dólares para los lotes estrella— confirman que el vintage de Cartier responde a una lógica más emocional que especulativa: el valor se construye sobre la autenticidad del diseño y la historia de cada pieza.

El reloj como activo alternativo: la consolidación de una tendencia

Las casas Phillips, Christie's y Sotheby's han registrado ventas superiores a los 30 millones de dólares por piezas únicas —como el Patek Philippe Grandmaster Chime por CHF 31 millones— que consolidan el reloj de alta gama como activo alternativo comparable al arte o los automóviles clásicos. Los family offices y fondos especializados han comenzado a incluir colecciones de relojes raros en sus carteras, impulsados por la escasez certificada, la trazabilidad histórica y los rendimientos superiores al mercado que han demostrado ciertas referencias de Rolex, Patek y Audemars Piguet en la última década. Los avances en tecnología de autenticación también han reducido el riesgo de falsificación, aumentando la confianza en el mercado secundario.

El papel de las redes sociales y los millennials

La creciente influencia de las redes sociales ha ampliado la base de clientes, especialmente entre consumidores millennials y generación Z, según Mordor Intelligence. Estas cohortes perciben los relojes mecánicos no solo como artículos de lujo, sino como activos de valor con una narrativa cultural. La visibilidad de relojes de lujo en el Mundial 2026 —con Messi, Mbappé y Kane luciendo piezas de Rolex y Patek en el campo— ilustra cómo los grandes eventos deportivos se convierten en escaparates globales para la alta relojería.