La manufactura ginebrina lanza tres relojes de pulsera en oro blanco y platino y el primer reloj de bolsillo Nautilus de la historia, con tiradas de entre 100 y 2.000 piezas
Pocas piezas han alterado los fundamentos de la alta relojería con la contundencia del Nautilus. Cuando Gérald Genta lo diseñó en 1976, la apuesta era radical: una caja de acero —material entonces considerado menor para el lujo— con un bisel octogonal inspirado en los ojos de buey de los transatlánticos, un brazalete perfectamente integrado en la caja y una esfera con relieve horizontal. Lo que parecía una herejía estética se convirtió en el arquetipo del reloj deportivo de alta gama. Cincuenta años después, Patek Philippe ha elegido Watches & Wonders 2026 como escenario para rendir tributo a esa pieza histórica con cuatro ediciones limitadas de excepción.
La colección de aniversario consta de tres relojes de pulsera y una pieza de sobremesa, cada una con carácter propio:
La elección del calibre 240 para los tres relojes de pulsera no es casual. Presentado en 1977 —un año después del lanzamiento del Nautilus original—, este movimiento automático de 2,53 mm de grosor es uno de los calibres más delgados en la historia de la manufactura y el responsable del perfil inconfundiblemente fino del Nautilus. Su minirroto oscilante de oro, más ligero que un rotor convencional, reduce el espesor del movimiento al tiempo que garantiza una carga eficiente. En las ediciones de aniversario, este minirroto lleva grabada la inscripción conmemorativa, convirtiendo el interior en parte del relato histórico.
Las tres referencias de pulsera comparten la esfera azul con relieve horizontal característico del Nautilus —ahora con un acabado PVD azul y un finishing soleil que dialoga dinámicamente con la luz— e índices de barritas aplicadas en oro blanco con tratamiento luminiscente. La Ref. 5810G-001 añade índices de diamantes baguette, elevando la pieza hacia un territorio más joyero sin renunciar al espíritu deportivo original. Todos los relojes de pulsera presentan el fondo de zafiro que permite contemplar el calibre, una apertura que Patek ha reservado para sus piezas técnicamente más relevantes.
Las ediciones limitadas de Patek Philippe no son una estrategia de marketing: son la expresión más concentrada del sistema de valores de la manufactura. La decisión de no reinventar el Nautilus —sino de destilarlo— es coherente con la filosofía de Thierry Stern: «Hacemos relojes para la próxima generación». La escasez calculada (2.000, 1.000 y 100 piezas respectivamente), la elección del oro blanco y el platino como materiales únicos y la ausencia de la versión en acero confirman el reposicionamiento del Nautilus hacia el lujo más exclusivo. Para los coleccionistas, estas piezas representan tanto la historia de la alta relojería como una inversión con proyección a largo plazo.