La manufactura ginebrina muestra sus cartas en la feria más importante del sector: el esmaltado Grand Feu artesanal en el Daytona y una nueva aleación propia de oro multicolor como los dos hitos de la edición
Si Rolex llevaba años en lo que algunos críticos del sector llamaban una fase de refinamiento incremental —mejoras técnicas y nuevos colores sobre referencias establecidas— la edición 2026 de Watches & Wonders ha disipado esa percepción con dos lanzamientos que apuntan en direcciones distintas y complementarias: el retorno del esmalte artesanal de alta temperatura al Daytona, y la introducción de un nuevo material propio, el Jubilee Gold.
No son novedades destinadas al mismo comprador, pero juntas trazan un mapa de hacia dónde quiere ir Rolex: hacia la joyería de alta complicación técnica y artesanal en su referencia insignia, y hacia la innovación de materiales en la línea de piezas de mayor valor añadido. Es la doble apuesta de una manufactura que no necesita demostrar nada pero que elige hacerlo.
La técnica del esmalte Grand Feu —literalmente, gran fuego— implica la cocción de capas de esmalte vitrificado a temperaturas superiores a los 800 grados centígrados, en un proceso que requiere varios horneos sucesivos y que solo un número muy reducido de artesanos especializados domina. Rolex ya utilizó esta técnica en el pasado en algunas referencias de la línea Cellini, pero su introducción en el Daytona —el cronógrafo de referencia más conocido e imitado de la historia de la relojería— es una declaración de intenciones.
El resultado visual es inconfundible: las esferas esmaltadas Grand Feu tienen una profundidad y luminosidad que ningún otro proceso de acabado puede replicar. Según las primeras impresiones de los especialistas en la feria, la nueva versión del Daytona con esta esfera es una de las piezas más fotogénicas que Rolex ha presentado en años. La tirada será necesariamente limitada por la naturaleza artesanal del proceso.
La segunda gran novedad de Rolex en 2026 es la introducción del Jubilee Gold, una aleación propia que mezcla distintos tonos de oro —amarillo, blanco y rosa— para lograr un acabado que la manufactura describe como más suave y contemporáneo que los oros monocromo tradicionales. La decisión de crear una aleación nueva en lugar de utilizar combinaciones ya existentes es la expresión máxima de la filosofía Rolex: si lo que necesitas no existe, créalo.
La primera referencia que luce el nuevo metal es un reloj de la colección Day-Date —la pieza de mayor prestancia del catálogo Rolex desde su lanzamiento en 1956— con una esfera de aventurina verde e índices de diamantes baguette. Una combinación de materiales que no dejará indiferente a nadie y que, a juzgar por los precedentes de Rolex con otros metales propios, generará lista de espera desde el primer día.
Rolex no ha confirmado precios oficiales para estas referencias en el momento del cierre de este artículo, pero las estimaciones del mercado sitúan el Daytona Grand Feu por encima de los 80.000 euros en función del material de la caja, y el Day-Date en Jubilee Gold en el rango de los 50.000-70.000 euros. En ambos casos, el precio de lista será probablemente la referencia menos relevante: la demanda previsible generará primas de mercado secundario que multiplicarán esas cifras en cuestión de semanas.