El Classique Grande Sonnerie Métiers d'Art 1905 se entrega en un estuche fabricado con la última madera disponible del roble auténtico de María Antonieta, y solo se fabrica bajo pedido.
Tras un año entero de novedades dedicadas a celebrar su 250 aniversario, Breguet ha reservado para el cierre de la conmemoración su pieza más ambiciosa: el Classique Grande Sonnerie Métiers d'Art 1905, un reloj de bolsillo de alta complicación que reúne en un mismo movimiento una gran y pequeña sonería, una repetición de minutos con regulador magnético para todos los escenarios de activación del carillón, y un tourbillon que sostiene la totalidad del conjunto. El calibre, compuesto por 532 componentes, es el primero de estas características que Breguet fabrica en más de veinte años, y organiza sus indicaciones —horas en esmalte a las 12, un largo minutero azulado que recorre un campo guilloché horizontal, y los segundos sobre la propia jaula del tourbillon a las 4 y media— en un diseño de tipo regulador que, pese a la densidad mecánica de la pieza, mantiene una legibilidad sorprendentemente serena.
El mecanismo de sonería es, además, donde se concentra el homenaje más directo al fundador de la casa: en 1783, Abraham-Louis Breguet sustituyó el sistema tradicional de campanas por el muelle de gong plano, una innovación que sigue siendo la base de prácticamente todos los mecanismos de repetición que se fabrican hoy en día. El Classique 1905 revisita así, literalmente, el punto de partida del propio pensamiento acústico de su fundador.
La caja, de oro "Breguet Gold" con acentos en el tono característico "Bleu de France", mide casi 60 mm de diámetro, propio de la tradición de los relojes de bolsillo, y está decorada enteramente a mano: grabados, biselados, estiramientos y encapsulados que cubren cada componente visible. El puente del barrilete de la sonería luce un motivo guilloché bautizado "Petit Trianon", creado específicamente para el 250 aniversario de la manufactura y inspirado en los entrelazados visibles en el Palacio de Versalles, mientras que la cadena de oro que acompaña al reloj también incorpora un guilloché con el motivo del histórico Quai de l'Horloge parisino, sede del taller original de Breguet.
El detalle más singular de la pieza es, quizás, el que menos tiene que ver con la relojería propiamente dicha: el Classique Grande Sonnerie Métiers d'Art 1905 se entrega en un estuche exclusivo, también único, fabricado con la última madera disponible procedente del auténtico roble de María Antonieta, la reina francesa que fue una de las clientas más célebres de Abraham-Louis Breguet. Fabricado únicamente bajo pedido y sin un precio de catálogo público, el reloj resume en una sola pieza casi todas las grandes invenciones asociadas al nombre de Breguet —el muelle de gong, el tourbillon, el volante con espiral de Breguet— y cierra, según los especialistas del sector, el año más importante del siglo XXI para la manufactura.