Por Admin · 17 de June de 2026 · 3 min de lectura · 0 lecturas
Iconos & Historia Análisis

Cincuenta años del Nautilus: cómo el boceto de un aeropuerto se convirtió en el reloj más influyente de la historia de la alta relojería

La historia del diseño que Gérald Genta esbozó en 1975 para transformar para siempre la relación entre el acero, el deporte y el lujo en la industria relojera suiza

Patek Philippe Nautilus referencia clásica celebrando 50 años de historia de la alta relojería en 2026
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Un boceto en un aeropuerto que cambió todo

La historia más famosa de la relojería moderna empieza en un aeropuerto, con prisa y en una servilleta de papel. A principios de 1975, el diseñador suizo-italiano Gérald Genta recibió un encargo difícil de Patek Philippe: diseñar un reloj deportivo de lujo en acero, una categoría que en ese momento no existía como concepto coherente. La alta relojería era de oro o nada. Genta, que ya había diseñado el Royal Oak de Audemars Piguet en 1972, comprendió el reto y lo resolvió con la velocidad de los grandes creativos.

La inspiración llegó de los buques de guerra del siglo XIX: los escotillones estancos que cierran las portillas de los submarinos, con sus marcos octogonales y sus tornillos visibles de cuerda externa. Genta tomó esa referencia náutica —de ahí el nombre Nautilus— y la tradujo a un reloj con una arquitectura radicalmente diferente a todo lo que Patek había hecho antes: bisel octogonal con esquinas redondeadas, lugs integrados en el bracelet de acero, esfera horizontal rayada en azul. Una geometría que en 1976, año de su presentación oficial, pareció a muchos demasiado radical para llevar el nombre de Patek Philippe.

El escepticismo inicial y la lenta conquista del mercado

Las primeras reacciones al Nautilus en la feria de Basilea de 1976 no fueron unánimemente entusiastas. El precio —740 dólares, cuando un Rolex Submariner costaba alrededor de 250— parecía excesivo para un reloj de acero. La filosofía de Patek era incomprensible para muchos: ¿por qué pagar precio de joyería por un reloj «deportivo»? La respuesta tardó años en consolidarse, pero fue rotunda cuando llegó.

El Nautilus demostró que el acero podía ser un material noble cuando se trabaja con la calidad de la alta manufactura suiza, y que existía un mercado para relojes que combinaran la resistencia de un deportivo con la refinación de una pieza de colección. Royal Oak de Audemars Piguet había abierto el camino en 1972; el Nautilus lo pavimentó.

La referencia 5711: el más deseado, el más controversialmente retirado

La historia moderna del Nautilus incluye un episodio que todavía genera debate. En 2021, Patek Philippe anunció la descontinuación de la referencia 5711/1A-010, el Nautilus más emblemático en acero con esfera azul. La reacción del mercado fue inmediata y extrema: los precios de segunda mano de la referencia se dispararon a más de 100.000 euros, cuando su precio de lista oficial era de aproximadamente 31.000. La escasez, ya presente, se convirtió en inasequibilidad para el común de los mortales.

El episodio fue interpretado de formas opuestas: algunos vieron en él la manipulación deliberada de una manufactura que controla su propio mito; otros lo leyeron como la consecuencia natural de décadas de gestión impecable de la exclusividad. En cualquier caso, el Nautilus 5711 se convirtió en el objeto de deseo relojero más comentado, copiado e inalcanzable de la última década.

Cincuenta años después: el legado que define una categoría

En 2026, medio siglo después de su presentación, el Nautilus ha engendrado una categoría completa de la industria. Los relojes deportivos de lujo en acero, con bracelet integrado y precio de gama alta, son hoy un segmento fundamental del mercado global de la alta relojería: desde el Nautilus y el Royal Oak hasta los homenajes más o menos velados de decenas de fabricantes que han querido participar de la fórmula. Ninguno ha conseguido replicar la magia del original.

Las ediciones del 50 aniversario presentadas en Watches & Wonders 2026 son un tributo merecido. Pero el verdadero homenaje al Nautilus no está en las placas conmemorativas ni en los rotores grabados: está en que cincuenta años después de su nacimiento, sigue siendo el primer nombre que cualquier aficionado serio menciona cuando le preguntan cuál sería su reloj de una sola pieza.