El grupo suizo pide en un tribunal de Londres la mayor indemnización por marca de su tipo en el Reino Unido, mientras Samsung tilda la cifra de «absurda» frente a unos ingresos de apenas 300 dólares.
El grupo suizo Swatch —propietario de Omega, Breguet, Tissot, Longines y Hamilton, entre otros— reclama 170 millones de dólares a Samsung ante el Tribunal Superior de Londres por 26 esferas digitales que, según sostiene, imitaban los diseños de sus marcas más protegidas. Swatch describe la demanda como el mayor caso de marca de su tipo jamás planteado en el Reino Unido.
Las aplicaciones, creadas por desarrolladores independientes y disponibles en la tienda de los smartwatches Galaxy, se descargaron alrededor de 160.000 veces en Reino Unido y la Unión Europea entre octubre de 2015 y febrero de 2019. Swatch argumenta que replicaban los diseños de sus esferas hasta el detalle, incluyendo la posición de los subdiales y el uso de logotipos, y que Samsung era responsable por su papel en la revisión y promoción de la plataforma.
Samsung ha calificado la cifra de «absurda» y «desconectada de la realidad». Sus abogados revelaron que la mayoría de las esferas se descargaban gratis, que los ingresos totales generados por las aplicaciones rondaron los 1.000 dólares y que la comisión de la propia Samsung fue de apenas 300 dólares. La compañía afirma que retiró las aplicaciones en cuanto tuvo conocimiento del asunto.
El punto clave es que la responsabilidad ya está resuelta. El Tribunal Superior falló contra Samsung en 2022 y el Tribunal de Apelación confirmó la decisión a finales de 2023. Lo que se dirime ahora no es si hubo infracción, sino cuánto vale: el juez Marcus Smith debe fijar la cifra de la indemnización tras el cierre de los alegatos el 26 de junio, con un fallo previsto para más adelante.
El caso podría tener un impacto notable en la Unión Europea, ya que la demanda se presentó en 2019, antes del Brexit, y podría abarcar a los 27 Estados miembros. Además, allanaría el camino para una demanda paralela que Swatch mantiene en reserva en Estados Unidos. Para los relojeros tradicionales, que controlan férreamente su oferta para sostener la escasez y el prestigio de marca, las copias digitales en un smartwatch representan una amenaza directa al valor simbólico de sus diseños. El fallo podría redefinir cómo las plataformas gestionan el contenido creado por terceros.