De «fracaso comercial» en 1976 a icono cultural: la muestra recorre medio siglo del deportivo de acero que redefinió el lujo, con las cuatro ediciones del aniversario.
Cincuenta años después de su debut en 1976, el reloj que desafió todas las convenciones de la alta relojería suiza ha logrado algo que pocas piezas alcanzan: la permanencia cultural. El Patek Philippe Nautilus es a la vez un grial de coleccionista, un icono de diseño, un activo financiero y, probablemente, el reloj deportivo de lujo más reconocible jamás producido. Para conmemorarlo, el Museo Patek Philippe de Ginebra inauguró en junio de 2026 la exposición temática «1976-2026: Nautilus, 50 aniversario de un icono de elegancia deportiva», que permanecerá abierta hasta principios de 2027.
La muestra, presentada durante el fin de semana de puertas abiertas del museo los días 6 y 7 de junio, no es una celebración de marca disfrazada de museo, sino una retrospectiva seria construida sobre los archivos históricos de la manufactura. Recorre la evolución de la colección desde su debut poco convencional hasta convertirse en una de las familias de relojes de lujo más codiciadas del mundo.
El primer Nautilus, la referencia 3700/1A de 1976, fue obra de Gérald Genta y se presentó como «uno de los relojes más caros del mundo» fabricado en acero, un metal entonces inaudito en esa categoría de élite. Su estética resultaba inolvidablemente distinta: un bisel octogonal de esquinas suavizadas, inspirado en el ojo de buey de un barco. Lejos de ser un mero capricho estilístico, el diseño era profundamente técnico, con una construcción en dos partes y unas «orejas» laterales con bisagras que garantizaban la estanqueidad.
La exposición traza la evolución a través de referencias decisivas: el giro de 2006 con la 5711/1A, presentada en el 30 aniversario y considerada uno de los deportivos de lujo modernos más influyentes; la llegada del primer cronógrafo, la 5980/1A; y la transición en 2022 de la retirada 5711 a la más reciente 5811/1G. Cada etapa amplió la familia hacia el calendario anual, el perpetuo y las ejecuciones de alta joyería, sin perder el ADN de diseño que la hace reconocible al instante.
La colección del 50 aniversario, presentada en Watches and Wonders 2026, apuesta por la contención más que por la reinvención. La encabezan dos referencias «Jumbo» de 41 mm en oro gris —la 5810/1G-001 con brazalete integrado y la 5810G-001 sobre correa deportiva— y un Nautilus de tamaño medio de 38 mm en platino, la 5610/1P-001, que recupera unas proporciones de los años ochenta. Tres de ellas laten al ritmo del histórico calibre ultraplano 240, introducido en 1977, con el microrrotor grabado con la inscripción «50 1976-2026». La sorpresa mayúscula, sin embargo, fue un reloj de sobremesa: la referencia 958G, el mayor Nautilus jamás fabricado, un guiño irónico que confirma que Patek Philippe sigue marcando sus propias reglas.