McKinsey y Deloitte confirman la consolidación del reloj como activo refugio, con España representando ya el 4,2 % del volumen europeo y compradores cada vez más sofisticados.
El mercado global de relojes de lujo de segunda mano superó los 32.000 millones de euros en 2025, con proyecciones que apuntan a 38.000 millones para 2027, según el informe Deloitte Art & Luxury Watch Report 2025. La cifra sitúa a la alta relojería en el centro de las estrategias financieras de un perfil de comprador cada vez más numeroso y mejor informado.
El análisis de McKinsey & Co. The State of Fashion 2026, elaborado junto a The Business of Fashion, es rotundo: relojes, joyería y bolsos se han popularizado como piezas de inversión, y muchas de ellas aumentan su valor con el paso del tiempo. El informe prevé que el mercado de segunda mano crezca «hasta tres veces más rápido que el mercado de primera mano» de aquí a 2027, impulsado por el incremento de aranceles y las fluctuaciones del precio del oro.
El índice Watch Chart de Morgan Stanley sitúa a Patek Philippe como la marca con mayor apreciación media a largo plazo en el mercado secundario, con un +8,3 % anual compuesto en los últimos veinte años, superando incluso al mercado inmobiliario español en el mismo periodo. El caso paradigmático es el Nautilus 5711/1A-010: descatalogado en 2021, su valor en el secundario se disparó desde un precio original de 29.000 euros hasta situarse, en 2026, entre 90.000 y 130.000 euros en buen estado.
Rolex, por su parte, mantiene una retención de valor promedio en torno al 104 % según el Clair Report 2025 de Rebag, con modelos como el Submariner «Hulk» alcanzando retenciones del 244 %. La escasez es el motor: la manufactura produce cerca de 1,1 millones de relojes al año, pero la demanda en el secundario triplica esa oferta en las referencias más codiciadas.
El mercado español representa ya el 4,2 % del volumen total europeo, por delante de países como Holanda o Suecia. Lo que ha cambiado es el perfil del comprador: junto al patrimonialista clásico de entre 50 y 65 años que integra relojes en una cartera con inmuebles y fondos, ha irrumpido el inversor milénial de 30 a 42 años, familiarizado con plataformas como Chrono24 y con las apps de seguimiento de precios.
Tras la corrección de 2022-2023, el mercado ha recuperado estabilidad y las referencias premium muestran una tendencia alcista moderada pero sólida. No obstante, el inversor debe considerar los riesgos reales: la incertidumbre sobre los aranceles estadounidenses a los productos de lujo europeos, incluidos los relojes suizos, puede condicionar tanto los precios finales como la disponibilidad. Como en todo activo tangible, la rareza, el estado prístino y la demanda sostenida siguen siendo la regla de oro. Conviene recordar que este contenido es divulgativo y no constituye asesoramiento financiero: cualquier decisión de inversión debe apoyarse en análisis propio y, si procede, en asesoramiento profesional.