El Classics Moneta Handwinding, de 38,5 mm, es el primer Moneta con movimiento mecánico visible por el fondo y llega por 1.995 francos suizos, una de las propuestas más accesibles de Geneva Watch Days.
Entre las novedades presentadas en Geneva Watch Days 2026, una de las que más han llamado la atención por su relación entre diseño y precio es el Classics Moneta Handwinding de Frederique Constant. Su esfera de grano fino recorre un degradado que va de un color salmón ahumado, de inspiración vintage, hasta el negro, una propuesta cromática que aporta calidez sin caer en lo estridente y que refresca el aspecto habitual de los relojes de vestir de la firma.
El resto de detalles refuerzan ese carácter: la caja, de 38,5 mm, luce un bisel acanalado bajo el cristal de zafiro que, según la prensa especializada, aporta mucho carácter y estilo al conjunto, y se completa con una correa negra de piel de aligátor. La sobriedad de las proporciones encaja con la tendencia general de 2026 hacia diámetros contenidos y esferas limpias.
La novedad técnica es que, por primera vez, la línea Moneta incorpora un movimiento mecánico: un calibre de cuerda manual desarrollado por La Joux-Perret, la manufactura especializada del grupo Citizen —propietario de Frederique Constant desde 2016—, que ofrece una reserva de marcha de 63 horas y puede verse a través del fondo de caja. Para darle cuerda, el usuario debe girar periódicamente la corona, un gesto que conecta al reloj con la relojería más tradicional.
El Classics Moneta Handwinding se limita a 999 ejemplares y tiene un precio de 1.995 francos suizos, una cifra que Monochrome considera muy razonable para lo que ofrece. Con esta pieza, Frederique Constant refuerza la línea estratégica que su consejero delegado, Niels Eggerding, defiende: relojería suiza de manufactura con precios que buscan mantenerse honestos mientras buena parte del sector sigue subiéndolos.