El Streamliner Pump, limitado a 250 unidades por versión y con caja de fibra de cuarzo forjada, se da cuerda mediante presiones sobre un pulsador naranja inspirado en las históricas zapatillas de baloncesto de 1989.
H. Moser & Cie, la manufactura suiza conocida por su carácter provocador dentro de la Alta Relojería, ha presentado en Watches & Wonders 2026 el Streamliner Pump, fruto de una inesperada colaboración con Reebok que traduce al lenguaje mecánico el gesto más icónico de las zapatillas Pump, lanzadas originalmente en 1989. La pieza central de la propuesta es un llamativo pulsador de aluminio anodizado en color naranja, situado en la carrura izquierda a la altura de las 8 horas, que sustituye por completo a la corona tradicional: cada presión transmite energía directamente al muelle real del movimiento, proporcionando más de una hora de reserva de marcha por cada pulsación.
Para hacer posible este sistema, la manufactura ha transformado íntegramente el calibre automático HMC 500 en un movimiento de cuerda manual específicamente adaptado, bautizado HMC 103, equipado con la espiral Straumann de fabricación propia y un acabado en antracita con el característico doble rayado Moser. El resultado es un calibre compacto de apenas 4,5 mm de grosor que ofrece una reserva de marcha mínima de 74 horas, alcanzable en torno a 70 pulsaciones del sistema Pump, y visible a través de un fondo de caja de cristal de zafiro que deja apreciar toda la coreografía mecánica del mecanismo esqueletado.
La caja del Streamliner Pump, de 40 mm de diámetro y 11,4 mm de grosor, está fabricada en fibra de cuarzo forjada, un material extremadamente ligero, resistente a los rayos ultravioleta y con un patrón moteado irrepetible en cada ejemplar, poco habitual incluso dentro de la Alta Relojería. En su interior, una estructura de titanio actúa a modo de exoesqueleto protector del movimiento y de la correa de caucho integrada, garantizando una hermeticidad de 100 metros. La esfera lacada, disponible en negro o blanco, mantiene el minimalismo extremo característico de la firma, con detalles luminiscentes de tono verde en las agujas y el indicador de reserva de marcha, también en color naranja, situado entre las 7 y las 8 horas.
Limitado a 250 ejemplares por cada una de sus dos versiones y con un precio de 145.000 francos suizos, unos 40.000 dólares, el Streamliner Pump se acompaña de un par exclusivo de zapatillas Reebok Pump diseñadas específicamente para los compradores de la pieza, con el logotipo de HMC bordado en el lateral y en la plantilla. Edouard Meylan, consejero delegado de H. Moser & Cie, ha resumido el espíritu del proyecto señalando que salir de la zona de confort suele ser la mejor forma de encontrar las ideas más sólidas, una filosofía que confirma, una vez más, la vocación disruptiva de una de las manufacturas independientes más comentadas de la relojería suiza actual.