El nuevo espacio de la calle Serrano 62, desarrollado junto al distribuidor histórico Suárez, convierte al Barrio de Salamanca en el epicentro de una carrera de aperturas de lujo relojero que también preparan Richard Mille y Audemars Piguet.
Patek Philippe ha inaugurado su primera boutique monomarca en España, un espacio de 350 metros cuadrados repartidos en dos plantas en el número 62 de la calle Serrano, en pleno Barrio de Salamanca de Madrid. La apertura se ha realizado en colaboración con Suárez, la joyería española que ejerce como distribuidor oficial de la manufactura ginebrina desde 1975, y convierte al nuevo local en la mayor boutique de relojería de alta gama a pie de calle de toda la capital. Según ha trascendido, la propia dirección de la marca tardó tres años en encontrar un emplazamiento que cumpliera con sus exigentes estándares antes de decantarse por ampliar el histórico rincón (shop-in-shop) que Patek Philippe ya ocupaba dentro de la tienda de Suárez.
El interior de la boutique reproduce el lenguaje estético que la manufactura emplea en sus salones históricos de Ginebra, la Place Vendôme de París o New Bond Street en Londres: latón cepillado, mármol, madera noble y una lámpara de araña Exagon de Barovier & Toso que evoca una cascada de cristal con hojas de loto. El espacio incluye cuatro salones privados pensados para ofrecer a los clientes la privacidad y la atención personalizada que la marca considera indispensables para la compra de sus colecciones Nautilus, Aquanaut o Cubitus.
El vínculo entre Patek Philippe y España tiene raíces mucho más profundas que la nueva boutique. En 1866, el relojero real Matías Fernández Peña adquirió para la corte de la reina Isabel II un reloj de calendario perpetuo fabricado por la manufactura ginebrina, estableciendo una relación que se prolonga desde entonces durante más de siglo y medio. Juan Suárez, consejero delegado del grupo Suárez y representante de la tercera generación de la saga familiar al frente de la compañía, ha descrito la apertura de la boutique como el reflejo de más de medio siglo de historia compartida entre ambas firmas, construida y transmitida de generación en generación.
La llegada de Patek Philippe a la calle Serrano coincide con un momento de fuerte competencia entre las grandes manufacturas suizas por hacerse con presencia física propia en Madrid. Tanto Richard Mille como Audemars Piguet tienen previsto abrir sus propias boutiques monomarca en la ciudad entre 2026 y 2027, una señal de que la calle Serrano y su entorno inmediato se están consolidando como uno de los destinos de la alta relojería más codiciados de toda Europa, a la altura de ejes tradicionales como la Via Montenapoleone de Milán o la propia Place Vendôme parisina.